Los ejercicios en los cursos de anteproyectos de la Facultad de Arquitectura siguen un modelo de “imitación de la realidad”, donde se acuerda una ficción según la cual los estudiantes se autoidentifican como un equipo profesional que recibe un “encargo”, ubicado éste en un sitio más o menos real y con un programa posible o razonable. Por más fantasioso que un tema sea, prácticamente siempre tiene la forma de un encargo y el resultado se espera que sea un proyecto como podría haberlo elaborado un equipo profesional. Los actores involucrados saben que una imitación perfecta de la realidad es imposible, porque los estudiantes no están en condiciones de utilizar con solvencia unas herramientas que recién están aprendiendo y porque las condiciones de trabajo de un encargo real no son reproducibles en el ámbito académico. Pero la ficción funciona bien desde diversos puntos de vista y eso explica que sea el método universalmente utilizado. Los niveles de “realidad” son extremadamente variables, y los énfasis, recortes y desviaciones que se establecen, están relacionados con los contenidos académicos que el curso intenta transmitir a sus estudiantes.En los cursos de urbanismo la imitación de la realidad aplicada suele traducirse en la identificación de los estudiantes como un “equipo técnico” vinculado a un organismo público de gestión del territorio, que planifica o proyecta un espacio predefinido de alcance urbano o territorial.El curso de Anteproyectos 4 del Taller Perdomo no escapa a esa tradición. En este caso se trata de una imitación de la realidad, donde el resultado es también un producto técnico [un Plan Parcial] que previamente supuso la existencia de un “encargo” proveniente de alguna autoridad pública. Dentro de esa lógica, el curso elige potenciar algunos aspectos de esa imitación y minimizar otros, de acuerdo a los contenidos académicos que transmite y a las bases ideológicas sobre las que está construido.

1. La dimensión política de los fenómenos territoriales

Aun cuando el resultado del curso es un Plan Parcial para cierta unidad territorial determinada de antemano, el verdadero problema a resolver está definido por un tema territorial o urbano previamente conceptualizado por el equipo docente, quien además aporta los insumos teóricos necesarios para su abordaje.En el caso de los dos cursos que se presentan en este libro el tema ha sido “el espacio posurbano”, cuyos alcances conceptuales se explicaron anteriormente en esta publicación. En años previos los temas han sido otros, pero siempre el desafío ha estado centrado en la interpretación del tema, que en buena medida termina determinando la interpretación del lugar que los equipos hacen. Estos temas siempre tienen que ver con las problemáticas urbanas y territoriales que el país se plantea y que están en el centro de la discusión política del momento. Se busca de esa manera incluir al curso en las discusiones públicas y evidenciar la dimensión política de los fenómenos territoriales.La respuesta no solo debe tener solvencia técnica, sino además ser capaz de incluir la toma de posición acerca de temas presentes en el debate nacional que, en la medida que son temas políticos, están atravesados por concepciones ideológicas e incluyen aspectos de confrontación y de negociación.No se puede actuar sobre los fenómenos urbanos y territoriales sin aceptar la carga política que esas acciones tienen y -consecuentemente- no se puede planificar sin tomar partido.

2. La cultura del Plan.

Habida cuenta que el tema viene dado desde el momento de inicio del curso, también está dado el objetivo mismo del Plan Parcial a desarrollar. Éste no es la planificación completa de -por ejemplo- la zona oeste de Montevideo, sino gestionar las transformaciones y potencialidades que los cambios económicos en el uso del espacio le imponen al área en cuestión.En este punto la imitación de la realidad es más precisa. El objetivo que justifica cierta instancia de planificación no viene dado nunca por los criterios -pertinentes o no- del planificador, sino por las necesidades y urgencias de la agenda política o por instancias de planificación superior. En el caso que nos ocupa la ficción consiste en suponer que la Intendencia de Montevideo [en el curso 2013] o la de Colonia [en el curso 2014] identificaron un problema [las alteraciones en el uso del espacio por las condiciones de posurbanidad] que intentan resolver. Dentro del cumplimiento de ese objetivo las propuestas son libres para conceptualizar el problema planteado y dar una respuesta técnica que lo resuelva.Esta sujeción de la acción planificadora a instancias superiores de decisión supone momentos de planificación escalonados dentro de los cuales el Plan Parcial ocupa una posición intermedia: recibe objetivos de instancias superiores y deriva acciones concretas que no siempre desarrolla y que a veces define sin precisar, suponiendo que serán completadas en otra instancia. A la vez que con estas definiciones retroalimenta a las instancias superiores.

3. Los instrumentos de acción urbana

La respuesta técnica es, entonces, compleja. El Plan Parcial pone en juego instrumentos de acción territorial de diversa naturaleza que el producto final debe integrar en un todo coherente. Estos abarcan desde las grandes operaciones infraestructurales de gran inversión e impacto inmediato hasta las lentas modificaciones operadas a través de regulaciones normativas. Desde los enclaves proyectuales programáticamente definidos hasta los programas complejos que mezclan normativas y actuaciones directas.A la vez, el Plan Parcial ataca de manera simultánea distintas áreas territoriales y distintas temáticas sectoriales [producción, movilidad, turismo, infraestructuras, etc.], y pone en acción actores públicos [de alcance nacional y municipal] y privados [desde las grandes empresas hasta las pequeñas cooperativas] de variada entidad y con intereses y aspiraciones muchas veces contrapuestos.A esta complejidad de instrumentos y actores debe agregarse que un Plan incluye necesariamente al tiempo como una de sus variables, habida cuenta que una complejidad de acciones como las que conforman un Plan Parcial no pueden concretarse de manera instantánea, ni siquiera las acciones directas, mucho menos aún las acciones normativas que por su propia naturaleza implican un desarrollo sostenido a lo largo del tiempo.Finalmente, el Plan Parcial debe establecer también sus formas de gestión, es decir, los mecanismos que se proyecta poner en juego, para que lo planificado se encamine hacia su concreción.

 

Ficciones de la realidad. Notas sobre el curso de anteproyecto urbano
Raúl Velázquez

1. La imitación de la realidad

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